Quebrantahuesos

Quebrantahuesos

viernes, 4 de mayo de 2012

Historia de una familia de lobos

A pesar de llevar muchos años observando lobos en diversos rincones de la cordillera Cantábrica, en ninguna otra ocasión hemos mantenido un contacto tan directo y emocional con una familia de lobos ibéricos.

La épica lucha de dos adultos por sacar adelante su camada por encima de todas las dificultades y cuando parecía ya imposible, consiguió que un grupo de personas nos implicásemos activamente en su protección, observando con satisfacción como los cachorros lograban sobrevivir en su mayoría hasta finales del invierno, sin ser por desgracia conscientes del trágico destino que les esperaría poco después. 

Paisaje de Riaño

El territorio de este grupo familiar ocupa tres valles en la orilla sur del pantano de Riaño (León), dentro del Parque Regional de los Picos de Europa. El paisaje en este lugar esta dominado por la presencia de pastizales, matorral y bosques de robles, hayas y plantaciones de pino silvestre, en un sector con abundante presencia de corzo, jabalí y ciervo.

Durante varios años este grupo sobrevivió en estos parajes pasando relativamente desapercibido, a excepción de algunas observaciones nocturnas en la carretera y algunos rastros en veredas y collados. Esta familia lobuna fue observada ya en el año 2007 en varias ocasiones, contando al menos 6 animales adultos por aquel entonces, lo que delataba una buena estructura que aseguraba la completa funcionalidad de este grupo en aquel momento.


Paisaje de Riaño

Por desgracia, el territorio que ocupan estos animales sufre una intensa presión cinegética y en años sucesivos las bajas por este motivo se cebaron con estos lobos montanos, con abatimientos continuos en los valles de Pedrosa, Salio, Pando y Boca de Huergano, perdidas debilitaron seriamente el grupo familiar.

Ya en el año 2010, durante el mes de Julio, una joven loba fue abatida en las inmediaciones de Siero de la Reina por un funcionario de la Reserva de Caza, esta baja colocó a este grupo, ya muy disminuido, en una situación insostenible, con solo dos lobos adultos y seis cachorros en la lobera, instalada en un vallejo en las inmediaciones de una carretera comarcal.

Sin ser conscientes de este hecho, y durante un paseo matutino en los primeros días de Agosto, observo un animal correteando ansiosamente entre los pastos. Al principio pienso que es un zorro, pero al acercarme un poco más guiado por la curiosidad me cercioro de que es una pequeña loba de apenas dos meses se vida que no termina de atreverse a atravesar el arroyo para buscar cobijo en los brezales cercanos.

Cachorro perdido

Cachorro perdido

Dada la cercanía de la carretera y el tráfico de vehículos, me acerco y trato de obligarle a cruzar el río, con la esperanza de que simplemente se hubiera desorientado y la madre fuera capaz de encontrarlea al caer la noche. Tras cercarla contra un pequeño meandro del río, la agarro por el cuello y tras un intento de mordida, la libero al otro lado del arroyo. Al poco tiempo el cachorro se interna en unos cerrados piornales y la dejo tranquila con la esperanza de que la encuentren sus progenitores.

Con tristeza, a la mañana siguiente me entero de que la pequeña loba se adentró en un pueblo y fue atacada por un perro, causándole una factura en una pierna. Un vecino la recogió y la entregó a los agentes forestales que la trasladaron inmediatamente a un centro de recuperación donde lamentablemente terminó muriendo.

Días después, recibo la llamada de un buen amigo a primera hora de la mañana que me alerta de la presencia de más cachorros en unos prados de siega junto a la carretera y acudo apresuradamente al lugar, a media mañana y tras una prolongada espera observamos como un macho y una hembra adulta acuden a alimentar a los cachorros permaneciendo muy poco tiempo entre ellos y abandonándoles poco después de nuevo.


Adulto alimentando a los cinco cachorros

En días sucesivos continuando con las esperas observando repetidamente a los lobeznos y a sus dos progenitores sin detectar en momento alguno más individuos adultos en la zona.

Evidentemente la muerte de la joven loba obligó a los dos adultos restantes a centrar todos sus esfuerzos en intentar cazar lo suficiente como para sacar adelante los cinco cachorros supervivientes. El empeño contra la lógica de los padres por alimentar a los cachorros en tales circunstancias ponía en serio peligro su vida, llegando a entrar a cebarles en ocasiones a plena luz del día, a la vista de paseantes y conductores.

Adulto entrando a cebar a los cachorros a plena luz del día.

Los días fueron pasando y los cachorros iban  creciendo, realizando ya algún movimiento de entidad tras los padres en sus cacerías matutinas lo que hizo crecer la esperanza en su futuro.

Sin embargo la presencia de los jóvenes lobos, se hacía cada vez más evidente, la ausencia de un adulto que les educase y les mantuviese en un sector seguro propició que los jóvenes lobos cada vez se mostrasen más audaces, presentando un comportamiento poco asustadizo.

Una mañana, tras la detección de la camada por varios ganaderos, cruzamos los prados y nos adentramos en los piornos con el objetivo de intentar asustar a los jóvenes cachorros, dejando algunas prendas y calcetines en el lugar con la esperanza de que los adultos trasladasen a los jóvenes a un rincón más solitario.

Cachorro correteando a plena luz del día por prados de siega junto a la carretera

Lobezno deambulando a plena luz del día

Sin embargo no lo conseguimos y en días posteriores el grupo seguiría con su alocada rutina diaria como si nada hubiese ocurrido.

Tras pensarlo bien, ante la imposibilidad de vigilarles todo el día y el peligro que padecían, decidimos avisar a algunos agentes ambientales que finalmente deciden visitarles periódicamente.

En semanas posteriores, la observación del pequeño grupo congregó a decenas de personas cada fin de semana, disfrutando de los juegos y correrías de los lobeznos durante muchas horas al día.

La presencia de ganado en el valle y de dos mastines, era una fuente más de preocupación que se acrecentó días después cuando tras diversas esperan no detectamos animal alguno en los alrededores.

video

Tras ese momento iniciamos una intensa labor de prospección tratando de localizar de nuevo a los pequeños, buscando excrementos o huellas recientes que nos permitieran encontrar a la manada.

Una tarde, caminando por una vereda en lo alto del bosque justo en la separación entre dos valles, nos sentamos en una roca que servía de atalaya y esperamos el anochecer. En un momento dado comenzamos a reclamar a los jóvenes y tras unos segundos estos contestaron al unísono, pero sorprendentemente en otro valle y no donde nos afanábamos en buscarles durante los últimos dias. 

Cachorros a los 9 meses

Cachorros a los 9 meses de edad.

Al día siguiente, con evidente alegría acudimos a localizar a los jóvenes observando al anochecer la loba sentada en un hermoso prado al pié de un hayedo con 4 rollizos cachorros correteando a su alrededor. Al parecer, lo que no conseguimos nosotros con nuestros calcetines malolientes lo consiguieron los mastines del ganado que día tras día se afanaban en ladrar a los desaprensivos lobeznos cada vez que se dejaban ver.

Por desgracia, falta uno de los pequeños, pero la satisfacción por volver a verles es grande.

En aquel paraje, también expuesto pero menos frecuentado que el que ocupaban días atrás, los cachorros lograron sobrevivir hasta el invierno, alcanzando un tamaño similar al de sus progenitores pero presentando todavía un comportamiento poco cauto. Durante varias jornadas les vimos perseguir ciervos, jugar con tubex y corretear incansablemente  por la zona, hasta que un día comenzaron a desplazarse con los dos adultos de forma habitual y se incorporaron de lleno a la partida de caza, siendo observados en semanas posteriores alimentándose en las cercanías de un pinar de repoblación de los alrededores.

Con el tiempo, y tras tantas vicisitudes, la alegría por la supervivencia de estos magníficos animales se torno en decepción. 

Cachorro abatido el pasado invierno

Cachorro abatido el pasado invierno

En el mes de Febrero del 2011 dos cachorros son abatidos en las cercanías y otro animal más es herido aunque no cobrado. Un año después los dos jóvenes supervivientes son tiroteados muy cerca del lugar donde se criaron, uno de ellos resulta muerto.
 
No sabemos más de la hembra y el macho adulto y desde luego no llegaron a criar en la zona durante el pasado verano.

Esta historia de supervivencia y sacrificio hizo sin duda que valoráramos mucho más la presencia de este grupo familiar, la lucha extrema para sacar adelante su familia a pesar de las dificultades y la enorme facilidad que tiene el hombre para segar la vida de estos fascinantes animales sin remordimiento alguno.








21 comentarios:

  1. Fueron cazados y tiroteados legalmente? Un gran relato y esfuerzo, ojalá hubiera acabado mejor.

    Un saludo desde Sevilla.

    ResponderEliminar
  2. como sabe que u n año despues son los mismos?
    como se reconocen?

    ResponderEliminar
  3. Hola Luis, al menos los casos de muerte que conocemos sí, todos durante cacerías de jabalí. En el caso de la hembra joven del primer año tiroteada en Julio, lo fue por un permiso de la administración que permitió abatir 7 lobos en esta zona en época reproductora.

    En cuanto a la identificación, el seguimiento que les realizamos fue continuo y fueron abatidos en los propios sectores de cría que no abandonaron en ningún momento.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias por contar esta historia tan emocionante y triste. Con lo que estan aprendiendo mis hijos en el colegio sobre la naturaleza y como formamos parte de ella tengo fe en las generaciones futuras. Hay que ser optimista, eso si, si algo queda.........

    ResponderEliminar
  5. Gracias por compartir esta gran vivencia

    ResponderEliminar
  6. Que pena, es el animal mas odiado por la zona, que se puede comprender algo por los ganaderos, pero tambien es odiado por los agricultores que es un aliado para salvar la cosecha al cazar herbívoros. Un saludo

    ResponderEliminar
  7. Bonita historia. Yo cazeria a los que permiten cazar a los lobos!!!!!

    ResponderEliminar
  8. Bonita historia. Yo cazeria a los que permiten cazar a los lobos!!!!!

    ResponderEliminar
  9. Me ha gustado mucho la historia, pero no estoy triste pues es el pan de cada día con el tema del lobo.
    En la Sierra del Cuera ,en el oriente de Asturias, es una de las zonas de expansión natural del lobo, pero el lobo tiene la mala suerte de que un político ha señalado en un mapa de papel, donde puede vivir y donde debe de morir; así que lobo que entra en el Cuera, lobo que matan porque sí.
    Así que más que triste, siento rabia; aunque cada vez que veo una cuadrilla de cazadores, viéndolos detenidamente presiento que en unas décadas los que estarán en extinción serán ellos.
    ;)
    bonito reportaje y testimonio
    un saludo Luis!!

    ResponderEliminar
  10. Cruda historia, pero desgraciadamente real y ya demasiado habitual. Parece ser que las mentes iluminadas han decidido que no hay sitio para estos animales...Por mi parte puedo decir que el lobezno herido tuvo todos los cuidados posibles para intentar sacarlo adelante y que desafortunadamente y de manera imprevista, murió en el proceso de recuperación de la anestesia tras la intervención quirúrgica a la que fue sometido.

    ResponderEliminar
  11. Este triste reportaje es de gran ayuda, para concienciar sobre la conservación de este entrañable animal. El trabajo que habeis hecho es muy importante. Con vuestro permiso voy a difundirlo en mi entorno. Muchas gracias por vuestro esfuerzo, los amigos del lobo son mis amigos.

    ResponderEliminar
  12. Cristina Cabello7 de mayo de 2012, 6:07

    Que triste comprobar una vez más que el hombre sólo esta de paso en este planeta para destruir, matar y cargarse el medio ambiente. Que pena que esta historia no pudiera llegar más lejos en el sentido de mejorar la conservación y gestion de esta especie, aunque me temo que es imposible cambiar la mentalidad de muchas personas por desgracia. Enhorabuena por el trabajo y por difundirlo, habeís hecho lo que habeís podido.

    ResponderEliminar
  13. La verdad, no se como una persona puede abatir a un animal tan bello como el lobo ibérico, lo bueno de la historia es el momento tan bonito que viviste con ellos, verlos en libertad, creciendo, jugando, etc y lo malo es el final de estos pobres animales y que todavía queda mucho trabajo de conservación para estos seres.
    Muchas gracias por publicar tu vivencia para todos los amante de la naturaleza.
    Fco Javier Navarro

    ResponderEliminar
  14. Muy buena entrada y muy esclarecedora, que habla muy claramente de lo que ocurre realmente con los lobos en este país. Muchas gracias por compartirla.
    un saludo

    ResponderEliminar
  15. Por qué la mayoría de los hombres(humanos) creen que ellos tienen que ser los únicos en el mundo, cuando nunca hemos sido los primeros?
    Q triste no poder tener una solución para poder convivir...Antes los animales,luchemos para eso!!!

    ResponderEliminar
  16. la primera regla del observador es no intervenir, nadie sabrá lo que hubiese deparado la suerte a la pequeña loba si no hubiese cruzado el río, quizas sus padres no hubiesen perdido el rastro, es tan duro como ver morir un leopardo a escasos metros, pero es la principal regla no escrita, somos meros observadores y así debe ser, no me ha gustado esa acción

    ResponderEliminar
  17. Me da mucha pena ver a los lobos tiroteados, pero me alegra ver los comentarios de la gente y ver que también adoran a este animal y lo admiran como yo ..gracias a todos vosotros

    ResponderEliminar
  18. no entiendo como siguen dejando matar lobos... no quedan nada mas que unos pocos y el 4% de la poblacion de lobos esta hybridada con perros consecuencia de su exterminio, espero que algun dia nos demos cuenta de lo que emos echo.

    ResponderEliminar
  19. ¿No podrian alimentarlos en invierno como hacen con otros animales, para evitar las masacres? Parece que a la gente le sigue gustando la sangria.

    ResponderEliminar